jueves, 28 de marzo de 2019

CONVERSACIÓN CON EL SEGUNDO HIJO - ANTONIO MEJÍA GUTIÉRREZ

Como lo anuncié en la publicación de la semana pasada, este es un breve segmento con tres poemas de mi papá para sus tres hijos, hoy les comparto el segundo, dedicado a mi hermano Felipe, también fue escrito cerca a los días de su nacimiento, al menos eso tengo entendido. Es una pieza literaria bastante hermosa.

CONVERSACIÓN CON EL SEGUNDO HIJO


En tiempos muy remotos, hijo mío,
los hombres fueron tristes, desiguales.
Los menos, por ser todopoderosos.
Los más, por ser esclavos y ser frágiles
.
También, en esos tiempos ya lejanos,
era el hijo mayor más importante.
Tenía derechos sobre los segundos,
a pesar del afecto y de la sangre.

Pero llegaron los libertadores,
Espartaco y Bolívar y sus ángeles.
Y poblaron el mundo de palomas
con las alas de todas las verdades.

Después de las espadas y las plumas,
hoy nacemos, por fin, todos iguales.
Lo importante es vivir, no de primeros,
sino con toda el alma. Nunca es tarde.

Para llegar al tiempo y a la vida,
al espacio, al amor, a las bondades.
Hay lugar para todos en el mundo:
Para los cabos y los generales.

Hay lugar para el beso, para el surco.
Para el nido y la cuna, no hay edades.
No hay segundo en la paz, en la alegría.
Ni existe, en el amor, segundas partes.

El viento no conoce prelaciones,
ni sabe el padre sol de prioridades.
A todos nos alumbran y calientan
el corazón y el sol: somos iguales.

Te lo cuento, hijo mío, como hermano,
nací el sexto entre diez, si no lo sabes.
Y nunca me han faltado el sol ni el agua.
¡Y fui igual ante el pecho de mi Madre!

jueves, 21 de marzo de 2019

PALABRAS AL HIJO PARA QUE NO USE CAUCHERA - ANTONIO MEJÍA GUTIÉRREZ

Muy respetados lectores, mientras preparo y pulo los escritos que publicaré próximamente, les quiero compartir tres poemas de mi papá, aquellos que abiertamente declaró que nos escribió a sus hijos en algún momento de la vida; el primero, el cual se empezó a gestar por los mismos días que nació mi hermano mayor, es tal vez el mas famoso del segmento, y de todos los que escribió; con mucho orgullo y mucho honor les dejo...


PALABRAS AL HIJO PARA QUE NO USE CAUCHERA

Ahora estás en la cuna, mi pequeño,
pequeño compañero de la base.
Indefenso, asombrado, sorprendido,
Asustado milagro de mi sangre.

Pero un día serás ya todo un hombre,
es decir, llegarás a niño grande.
Y quiero hacerte un ruego para entonces
en nombre del pueblito de las aves.

Las manos de los hombres fueron hechas
para abrazar mujeres en la tarde.
Para pulir el barro, para el surco,
para pintar cuadernos con imágenes;
para reconocer a los amigos,
para ayudar al ciego allá en la calle.

De la naturaleza y de la vida,
los ojos son los hechos más brillantes.
No es bueno que los ojos y las manos
se apliquen en asuntos que te amarguen.
No es bueno que se extienda tu estatura
con los hilos de caucho en tus falanges.
La cauchera es traición. Es alevosa,
tiene el sigilo de los criminales.

Es una bomba atómica lanzada
sobre 1os Hiroshimas de los árboles.
Hiroshima, hijo mío, una lejana
ciudad donde murieron muchas madres,
por culpa de unos odios y una guerra
con muerte en cantidades industriales.

Los nidos son las cunas de unos niños
más pequeños que tú y tus amistades;
y el papá de esos niños, más chiquito,
y más desprotegido que tu padre.

Vinimos a este mundo para el trigo,
para aplaudir al trino y los arcángeles;
para buscar el alma en las palabras,
y para defender al que no sabe.

Nunca pongas los ojos ni las manos
en cosas que no sean muy amables.
No son para la muerte, ni la herida,
son para trabajar y enamorarse.

Por eso es por lo que te hago este ruego,
no quiero prohibirte ni alegarte.
Pero sabrás, espero, conducirte
en paz contigo mismo y con las aves.

                                                                                       Antonio Mejía Gutiérrez

domingo, 17 de marzo de 2019

Regalos

Regálame tu olvido
tan rápido, tan limpio.
Para no ver el recuerdo,
tan eterno y tan impío.

Te regalo yo mi ausencia,
inflamada y descontenta,
rellena con la querencia,
y con la esperanza muerta.

Dame de esa cobardía,
alcahueta y abusiva,
te la cambio con orgullo,
por mitad de mi valía.

También te encimo esta rabia,
cargada de tristes versos,
pero en jugada muy sabia,
no te devuelvo tus besos.

Regálame tu tristeza,
a cambio de mi alegría,
pues se fue tras tu belleza,
cuando ya no fuiste mía.

Te doy este amor profundo,
para tu corazón somero,
y también el sol de verano,
pues sin ti yo no los quiero.

Ya me diste recuerdos,
por eso no te los pido,
mas se dañaron los buenos,
¡tocó buscar el olvido!

Al final te dejo un beso,
de tantos que no te dí,
el resto quedan guardados,
pa’ que tu me los des a mí.

jueves, 4 de octubre de 2018

Don Juan de Covadonga- José Asunción Silva

Esta noche les comparto un poema que no es mio, pero por algún extraño motivo (o tal vez ni tan extraño gracias a la influencia de mi papá) es uno de mis favoritos, llevo pensando en sus lineas varios días y me pareció oportuno dejarlo aquí para el beneficio de mis lectores. Ustedes saben que no ha sido mi estilo llenar de publicaciones ajenas este espacio, pero algunas valen mucho la pena, esta es una de ellas. Espero lo disfruten.

DON JUAN DE COVADONGA

Don Juan de Covadonga, un calavera,
sin Dios, ni rey, ni ley, y cuyo hermano,
Hernando, el mayor, era,
después de haber llevado airada vida
Prior de cierto convento en Talavera;
don Juan, el poderoso, el cortesano,
grande de España, seductor de oficio,
el hombre en cuya mano
tuvo grandeza excepcional el vicio
después de amar, de odiar, de lograr todo
cuanto es posible e imposible, un día
sintió el cansancio de la vida, el lodo
de cuantos goces le ofreció la suerte,
se mezcló a su tenaz melancolía
el ansia de consuelos superiores;
pensó en Dios, pensó en Dios, pensó en la muerte,
pensó en la eternidad y desprendido
del lujo, del amor, de los honores,
escribió a la Duquesa de Vilorte
diciéndole un adiós, definitivo,
arregló todo, abandonó la Corte,
y sin un escudero, al paso vivo
de su yegua andaluza, macilento,
huyendo del pecado, fugitivo,
por ignorada vía
llegó a la portería
silenciosa y oscura del convento.

-¿Nuestro padre Prior?..., preguntó al lego,
-en oración, hermano,
-¡Por la vida!
¿Lo llamará vuesa merced?... -Ahora
es imposible, hermano... Vuelva luego;
es imposible ahora... Éxtasis santo
cuando reza lo embarga. -Mas le ruego,
yo estoy aquí perdiéndome, entre tanto,
siento la angustia del infierno, el fuego...
-Sírvase entrar al locutorio... -¡Vanos
placeres, del Señor sonó la hora!,
don Juan dijo, al entrar; -¡mundo, hasta luego!
y por fin se encontraron los hermanos...
Don Juan, perdido en crápulas y excesos,
temblándole las manos,
con el aire de un pobre arrepentido
y la boca marchita por los besos,
y Hernando, el Prior, brillándole en los ojos,
un fuego juvenil, siempre encendido,
y süaves y rojos
los labios por las santas oraciones
y el olvido del mundo y sus pasiones.
-¿Orando tú?... le dijo
don Juan, con voz monótona y cansada,
lejos de todo, en la quietud suprema
de la vida del claustro... -cuando fijo,
temblando, una mirada
en el abismo actual de mi miseria,
sueño también en el retiro... -¿Cómo,
interrumpió el Prior, -la cosa es seria?
¿Te arruinaste por fin? ¿La de Vilorte,
la archiduquesa de cabellos rubios...
La dama más airosa de la Corte,
la rival de la reina en el donaire? ...
Aún de sus besos guardas los efluvios...
¿Qué pasa por allá?... ¡Si traes un aire!
Oye, Juan, mira, hermano... Aquí en la triste
vida conventual, todo reviste
un aspecto satánico, mis horas
tienen angustias indecibles, mira,
un enjambre de formas tentadoras,
entre mi celda, por la noche, gira
y huye... De la oración con los empeños
lo disipo por fin... Ansío el oro,
suenan choques de armas en mis sueños,
flota un sabor de besos en el coro,
y es mi vida una lucha prolongada,
de rudos sacrificios,
en que domo la carne alborotada,
con ayunos y rezos y cilicios...
Y yo llegué al convento... ¡pobre loco!
Triste y arrepentido,
soñando en fin en descansar un poco,
y en ansiedades místicas perdido...
Pero, dime, ¿a qué vienes? ... -Yo, por verte,
dijo don Juan, -por verte, a toda prisa,
y por darte noticia de la muerte
de don Sancho de Téllez, tú, mi santo,
¡por su eterno descanso di una misa!

¡Y al salir por el negro camposanto,
en que el convento oscuro se prolonga,
ansiando la quietud de los que fueron,
por la primera vez se humedecieron
los ojos de don Juan de Covadonga!

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA

jueves, 27 de septiembre de 2018

Ceguera del Alma

Se siente solitaria el alma, con tus prolongadas ausencias. Tan sola como se sentía antes de tu llegada primera.

Se siente igual que un bolero, cargada de un amor corto para un olvido tan largo.

Perdida y ayudada por un beso, ese primer beso, nocturno, juvenil, solitario.

Alma ignorante y desconcertada, sin saber bien si es su deber cargar con culpas o simplemente responsabilizar a las tejedoras por aquello que pudo haber sido y no fue, por eso que quiso siempre, en secreto, haber tenido.

Alma solitaria entre el tumulto de un recuerdo, que nació tarde, que nació viejo. Que nació atropellado y de reverso, como queriendo serlo todo en un segundo, queriendo vivirlo todo en un momento.

Buscando a tientas tu mano en la oscuridad de la noche, como lo hizo alguna vez, alguna noche. Como lo hizo otras tantas noches en que en medio de la oscuridad encontré otras manos, pero ya nunca más la tuya, blanca, cómoda, elusiva.


A tientas, siempre a tientas buscando, pues el sol y la luna ya no brillan. No brillan porque les falta, la luz de tu sonrisa.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Querencia Sin Palabras

Te anhelo mi dulce recuerdo.
La hija de un alba soleada.
Una querencia sin palabras,
Una ilusión olvidada.

Te anhelo en silencio marchito.
Desde una lejana mañana,
El sol resentía la luz de tu brillo
Y yo deseaba ser tu cigarrillo.

Te anhelo sin conocerte
Solo por tu radiante sonrisa,
La que, sin saber, iluminó mis días
Con tu pelo movido por la suave brisa.

Te anhelo sin verte a menudo
Y despierto pensando en tu rostro,
¿Qué más podría esperarse
De quien siempre ha estado loco?

Te anhelo tanto por ratos
Que escribo versos sin querer.
Recostados en el deseo
De pronto volverte a ver.

Te anhelo siempre en secreto
A ti o tu cuerpo grandioso
De tanto anhelo guardado
¿Saldrá un amor poderoso?

Te anhelo por mucho tiempo
¿Por cuánto más te desearé?
Tal vez por el mismo lapso
Que este secreto guardé.

Y Te anhelo en la esperanza
De un incierto porvenir
Al camino que Dios nos lanza…

¿será para vernos unir?

domingo, 27 de mayo de 2018

Opinion

Hace algún tiempo aspiré por primera vez a un cargo como servidor público, las cosas en esa época (y hoy para fortuna mía) no se dieron, sin embargo recibí varias recomendaciones que he decidido aplicar desde entonces, una de ellas fue que, mientras ejerciera un cargo al servicio de la ciudadanía, me abstuviera de hacer manifestaciones que versaran sobre mis opiniones políticas, sobre todo por motivos de sentido práctico.

Desde ese entonces he meditado mucho sobre el tema, y he decidido acoger dicha recomendación, aunque por motivos diferentes a los que me fueron esgrimidos cuando me fue planteada.

Los servidores públicos estamos al servicio del estado, y por ende de todos los residentes y turistas que se encuentren en nuestra nación, no debemos generar juicios de valor referentes a la dirección que lleva o debe llevar el pais, debemos es servirle a la comunidad, y ello se logra realizando con juicio y a conciencia la labor para la que fuimos posesionados, esforzarnos por hacer pais desde nuestro lugar de trabajo, si consideramos que nuestro pais necesita un cambio o mejora en sus dirigentes, para ello tenemos la libertad de voto, así como el derecho y el deber de ejercer este principal mecanismo democrático.

Pero, a menos que nuestro cargo sea de elección popular, debemos mantenernos aislados del debate partidista, pues representamos a las entidades a las que pertenecemos y, para mantener limpio el nombre de las instituciones a través de las cuales servimos, es menester mostrarse neutrales en estas pugnas, ejercer el sufragio a conciencia, y guardarnos de cualquier relación que pueda afectar la apreciación que la comunidad tiene, de lo contrario, no solo comprometeríamos nuestra propia percepción política, sino la imagen y funcionalidad de nuestro lugar de trabajo, generando con ello que la comunidad desconfíe aun mas de nuestra gestión y de la imparcialidad que deben mantener las entidades regentes del estado en su división tripartita.

Un abrazo para todos, y no dejen de votar.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Radiografía

Ingenuamente pensé que ya me había desecho de todo mi entripado, pero algo me compele a escribir esta radiografía, sin saber siquiera cual es el propósito, posiblemente es solo por intentar un poco de escritura aleatoria, tal y como me lo recomendó mi adorada Isabel Echeverri hace una par de horas.

Y lo digo así, porque mientras rayaba en mi agenda, comprada hace cinco años y medio en el zoológico de Cali, en la cual se encuentran una gran parte de mis paupérrimos manuscritos y que ha sufrido todos los vejámenes y forcejeos internos que me han llegado a atacar, faltándole incluso ya algunas hojas que con precisión quirúrgica le he arrebatado usando el filo de mi navaja Andújar de acero toledano comprada en chile; uno tenía ni idea de lo que iba a decir, es mas, a estas alturas no tengo clara la estructura del texto, solo que debo eliminar algunos apartes del texto original. Todos datos curiosos pero totalmente irrelevantes, así como muchas veces se siente el autor de este texto, curioso, pero irrelevante.

Hace alguno días publiqué “Trabajando con Fantasmas”, un cuento que redacté habiendo alusión a mis espectros internos y a la fascinación que me produce mi trabajo cuando me absorbe tanto que durante algunas horas me logro olvidar de las voces en mi cabeza. Confieso que durante un par de semanas me sentí un poco más liviano, sobre todo porque en dicho escrito hablé de cosas que pocas veces me he atrevido a decirle a cualquier otro mortal, cosas que incluso no he compartido abiertamente con mi familia, terapeuta o pareja de turno, tal vez por ello es que al final, de una u otra forma, he terminado fracasando en esos ámbitos.

Ahora bien, los espectros de ese momento pudieron haber desaparecido temporalmente, pero citando al legendario cantante, a “la reina del rock”, Belcebú tiene un demonio apartado para mí, y ese hijodesupinkfloyd, se encarga de revivir los fantasmas que con tanto trabajo logro exorcizar de mi torre llena de telarañas y del eco de viejos reproches.

Con lamentable frecuencia he cometido los mismos errores, que hieren siempre a las mismas personas, a aquellas que yo más quiero y que saben que daría la vida por ellos. ¿los he cometido por bruto? ¿Porque no confío plenamente en ellos? O ¿Por qué temo que vean algo inaceptable en mí que no vale ni merece el amor? Tal vez ¿un poco de todo lo anterior? Francamente, no tengo puta idea, y si acaso la tengo, no he identificado correctamente la respuesta, en cuanto a los errores, de ellos solo diré, que no son de su incumbencia querido lector.

De otro lado, hace días que tengo en la cabeza pegados tres tangos que, fusionándolos, fácilmente podrían explicar un pequeñísimo pedazo de la montaña rusa de pensamientos que es mi cabeza, ellos son: me da pena confesarlo, solo se quiere una vez, y las 40, los dos primeros de Gardel, del último, prefiero la versión de Edmundo Rivero.

Avanzando un poco más, he descubierto que me he gastado una considerable porción de mi existencia buscando los pedazos de lo que alguna vez fui (como dice la canción de Estopa) sin tener éxito en encontrarlo, debe ser porque lo que busco realmente nunca lo tuve, o se perdió hace mucho tiempo, tal vez antes que la cajita de Miguel y el folder de Felipe (que en ese orden desaparecieron),  ya ni si quiera recuerdo que es, es posible que sea algo que se ahogó en el fondo de La Laguna, o se extravió en un cafetal para que lo encontrase un chapolero afortunado que lo necesitaba más que yo.

Si con objetividad pienso en lo que hoy soy, y lo comparo con lo que fui hace algún tiempo, con seguridad que no regreso, tal vez rescataría de ese Simón, ya perdido en los entresijos del tiempo, un poco de la rabia que a veces me impulsaba a avanzar sin sentir miedo, pero solo lo necesario, y cargaría todo el importaculismo que me encontrara en el camino para que en el morral de mi cabeza no quedara espacio para seguir cargando con el peso que los errores ya cometidos (y que no pueden ser remediados) ejercen sobre mi conciencia impidiéndome levantar la cabeza y apreciar plenamente el presente venturoso que me acompaña, pero nuevamente, el único responsable de todo ello soy yo.

He de confesar abiertamente que no he sido buen hijo, buen hermano, buen amigo ni buen novio, en conclusión, no he sido buena persona. Si he sido bastante resistente, y quienes mejor me conocen saben que es cierto y saben a qué me refiero, aunque esa cualidad se la atribuyo a mis amados progenitores y a mis hermanos, que fueron quienes me criaron, así como a la genética, pues nadie más resistentes que mis papás y sus respectivas familias.

Pido perdón públicamente y de todo corazón a mi mamá, hermanos, amigos y exnovia, por no ser mejor de lo que he sido, pero fui lo que les tocó en el sorteo; si por azar o por carácter este escrito les ha sacado la piedra, también les pido perdón por ello.

Soy buen trabajador, madrugador honesto, esforzado y honrado, ello también se lo debo a mis papás y hermanos que a diario durante 32 años y 7 meses me han dado ejemplo constante. Romántico, enamorado, soñador, y bastante emocional, pero eso ya lo saben ustedes, los que me leen, y también soy el putas para hablar de cosas que no tienen mayor trascendencia, tengo muy buena suerte, y facilidad para escribir, así como un amor desmedido por mi caballo.

Para finalizar, no soy una persona de constancia en mis expresiones de afecto, si por algún motivo a usted le busco con obstinación inusitada, créame que es porque le llevo demasiado dentro del corazón y la cabeza para relegarle al olvido.

Si quien está leyendo esto es parte de mi familia inmediata incluyendo a mis "hermanas políticas" sepa bien que, pese a mi infinito mar de defectos, le amo más allá de lo que las palabras pueden expresar.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El Regalo de Prometeo

Un poema que escribí hace algún tiempo

El Regalo de Prometeo

Atormentado escribo esto, 
No por tristeza o soledad,
Me perturba es el silencio
Que me obliga la caballerosidad,

No me esfuerzo en hacer versos
Que limiten la expresión,
Es un crimen reducir a silabas
Su desbordada pasión.

Que larga fue la espera
Sin saber que la esperaba,
Y es una amarga condena 
Volver a estar sin nada.

Es dulzura y atención,
Es sexo desmesurado.
Pelo negro y ojos claros,
Es la emisaria del diablo.

Inteligente y apasionada,
El regalo de Prometeo,
Mujer de mundo, paz y guerra
Tener su amor fue mi sueño.

Sonríe e ilumina al mundo,
Al desnudarse eclipsa al sol.
Hechicera del tiempo, Bruja en vida,
Alma de diabla y sonrisa de dios.

¿Puede alguien rechazar su piel suave?
¿Ignorar su cuello sensible?
¿Olvidar su alma indomable?
¿Maltratar su mente terrible?

Es imposible ser coherente,
No es mujer para definir,
Solo un deseo me atañe
Pues la quiero para mí.

Los simples versos la limitan,
Más en el primer bosquejo,
De todo lo que mi alma grita,
No hay un idóneo espejo.

La pienso y quiero quererla,
Abrazarla y protegerla,
Quiero también desnudarla,
La noche entera “poseerla”


La pienso y me hago cursi,
Romántico e inseguro
A la vez me vuelvo guerrero,
Más temible que el dios Neptuno.

Le escribo versos malos
Porque nubla mi cordura
Escribo lo que de ella pienso
Sin saber si el romance perdura.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Tardes y Noches Negras

Sin mayor introducción, para ella, y lo poco que no le he dicho.

Tardes y Noches Negras

Te extraño en mis noches negras,
Extraño tu cuerpo y tu abrazo.
Añorando las cosas buenas,
Lejanas en tiempo y espacio.

Te extraño porque te has ido
En momento muy temprano.
Hoy anhelo el llamado olvido
Que mata el recuerdo cercano.

Te extraño todos los días,
Sollozo tu nombre en secreto,
Recordando las horas idas,
Y amando un amor tan muerto.

Te extraño en mis tardes negras
De viernes y lunes macabros,
De sábados con coperas,
En cantinas y oscuros antros.

Te extraño todas las noches,
Cuando me pierdo con mi caballo,
Y me matan los reproches
Que me dan lo mucho que callo.

Hombre y caballo te extrañan
Por amor o por capricho.
Sabrá Dios que locura entraña
Lo poco que no te he dicho.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Palabras Mudas

Con la fría calma que precede la tormenta dio la última calada a su cigarrillo, larga y profunda como su amor, lenta y tranquila como el rumiar de las vacas, soltó el aire, casi que con nostalgia por el humo que abandonaba sus pulmones, aplastó le colilla con la suela de su bota, apretó las correas de la montura, se ajustó bien el sombrero, y saltó sobre el lomo de su alazán con inusitada agilidad para alguien tan corpulento.

Mientras avanzaba lentamente revisó las municiones de su Winchester 1873, una reliquia que encontró olvidada en el zarzo de una casa en demolición, solo tenía siete balas calibre .44 y la recamara vacía, tendría que hacer valer cada tiro si quería sobrevivir. Verificó el filo de su cuchillo por si lo llegaba a necesitar, y amarró el zurriago del chacho de la silla, asegurándolo con la parte interna de su pierna derecha. 

A paso regular y calculado continuó su andar por entre los frondosos matorrales que rodeaban la vieja iglesia, ubicada en la mitad de la nada, el lugar perfecto para su rival quien, a razón de sus delitos, debía permanecer alejado de cualquier sitio que ostentara la más mínima concurrencia.

Desde lejos pudo observar que la misa ya había iniciado, su cálculo era perfecto, una vez empezara la acometida nadie podría escapar. Ahora solo faltaban los hechos,  –La parte fácil-, pensó con amargura. Acarició las crines de oro de su caballo, le palmeó el cuello con sobrado afecto, desenfundó la escopeta y montó el primer tiro, se ubicó a unos 300 metros del lado derecho de la edificación que pretendía tomar por asalto, teniendo sumo cuidado en no anunciar su llegada anticipadamente a los hombres que con celo cuidaban la entrada del atestado recinto.

Una vez estuvo en el lugar que consideró más apropiado salió de entre los matorrales como un espectro, soltó las riendas, tomó la escopeta con ambas manos apuntándola al menos lejano de los vigilantes, oró con toda la fe que le quedaba, pidiendo al cielo perdón y ayuda en esta su hora, que podría ser la última, y con un leve movimiento de talones le indicó a su cabalgadura que el momento había llegado.

El magnífico alazán, tan entendido, tan acostumbrado desde antes de que el tiempo fuera tiempo a entender los caprichos del jinete, se lanzó a la carrera como si fuera el viento hecho caballo, cubriendo como una exhalación la distancia que los separaba del objetivo, sin que retumbar de sus cascos se oyeran en lo más mínimo, mientras el jinete tranquilamente apuntaba a al primer contrincante quien, al igual que sus compañeros, pensaba inocentemente que el peligro vendría de frente y por la carretera. 

Con el alma triste por las muertes que adelante le esperaban, pero convencido de su necesidad, el jinete apretó el dedo índice y sonó un fogonazo, inmediatamente el primer hombre cayó sin saber si quiera de donde le había llegado la muerte. ¡PUM! Otro disparo certero sucedido inmediatamente por el segundo cuerpo inerte, pero los tres hombres restantes ya tenían las armas empuñadas y empezaron la reciprocidad en atenciones.

El caballo comenzó a zigzaguear sin perder su avance para no ser un blanco tan sencillo, mientras el jinete mantenía con pericia el equilibrio y aflojó un tercer balazo que alcanzó su objetivo, pero no lo hirió fatalmente. –Ya lo remataré-, pensó mientras soltaba la cuarta bala y otro difunto se sumaba a su prontuario. 

El quinto hombre era demasiado menudo, demasiado rápido, dos balas del Winchester le pasaron zumbando sin rozarlo siquiera y, cuando la tercera le dio en la frente, cayó dando un último disparo que se alojó en la pierna del atacante. Guardó la escopeta, ya sin municiones, en su funda y recuperó las riendas del caballo, paso a paso se acercó al pórtico de la iglesia deteniendo al equino junto al cuerpo del hombre que aún estaba con vida, templó entonces un poco la rienda mientras le hincaba los talones al caballo haciéndolo encabritar, aplastando así el cráneo del caído cuando las patas del animal tocaron tierra. 

Entró en la iglesia sin bajar del caballo, abriéndose paso a la mala entre todo aquel que se quiso interponer entre él y su objetivo, quitándolos del medio ya fuera de un garrotazo con el zurriago de madera de caragualo, o con el poderoso pecho del caballo. 

Al fondo de la nave principal de la iglesia, parada junto al altar, se encontraba ella, vestida de blanco, tan radiante, tan hermosa, más inocente que un niño, más astuta que cualquier zorro, mirándole acercarse con los ojos brillantes, llenos de amor y de dudas. Un lujurioso calor la invadió en un principio, al verlo tan osado, tan valiente, magnifico y terrible enfrentando la muerte con su gabardina oscura, sus ropas azules y el sombrero blanco, montado en su envidiable caballo todo aperado de un negro impecable. Sin embargo, mientras él se acercaba, ella no se movió, pues entre menos distancia había entre ellos, la mujer más se percataba de lo raída y vieja que el hombre traía la ropa y cuan percudido estaba su sombrero blanco. 

Cuando el jinete estuvo frente a ella, le tendió una mano, sin mediar palabra pero con dulce mirada como queriendo decir -¿nos vamos?-. Ella intentó avanzar, pero inmediatamente se detuvo y miró a su futuro esposo, quien carente de toda gracia física, y de emoción alguna, se encontraba impasible junto a ella, imperturbable, realizando las habituales sumas y restas mentales, sin dar la menor muestra de alteración, preocupación, tristeza, amor, o importancia a nada, un hombre feo y vacío con los bolsillos llenos de dinero, impecablemente vestido para la ocasión, un tipo que claramente la ignoraría a diario pero podría seguir brindándole a ella el estilo de vida al que estaba acostumbrada desde la cuna, y así, sin mediar palabra, se quedó dónde estaba y tomó de la mano al que estaba junto a ella, mirando con profunda tristeza al jinete como quien dice –Aquí me quedo, perdiste el viaje-.

El hombre sonrió con amargura y dio media vuelta, saliendo de la iglesia con la misma lentitud y seguridad con la que había entrado, la espalda recta, las piernas firmes, el culo asentado y sin una sola lagrima o contracción que delatara su dolor, de alguna manera se marchaba tranquilo, pues aunque lo había perdido todo, aún no había nacido quien se atreviera a arrebatarle su montura y su caballo. Junto al altar, la dama de blanco contenía la lágrima más amarga, ella también sabía que estaba cometiendo un error.


FIN

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Eterno Debate

Entre la tranquilidad y el llanto, agradeciendo lo que tengo y añorando lo que tuve, pensando en lo que perdí, repitiendo mentalmente las duras palabras de la mamá de Boabdil.
Entre la tranquilidad y el llanto del por mayor y el por cuanto de lo que alguna vez tuve, de lo que alguna vez fui.
Entre la tranquilidad y el llanto de la ciudad codiciosa y la montaña contagiosa, queriendo sumar lo que se ha ido a aquello que conseguí.
Entre la tranquilidad y el llanto de la silla caliente y la cama vacía, alentado en la soledad pero queriendo encontrar tu mirada con la mía.

Entre la tranquilidad y el llanto mostrando una sonrisa fría y conteniendo amargamente las lágrimas saladísimas, porque el tiempo lleva prisa y no perdona la brisa de la soledad ni del triunfo.
Y es que en esas vive el hombre, entre tranquilo y llorando, entre feliz y enojado porque la vida no para, porque de noche no puede sacar de tajo lo que por golpe entró una mañana, porque el secreto lo asola, porque nunca llega la hora de sentirse liberado, porque por cada tranquilidad hay un sueño fusilado, porque teme perder hoy mismo aquello que aún le resta y también lo que le ha llegado trepando la dura cuesta.

Entre la tranquilidad y el llanto por aquello que nunca ha sido, por el lugar en que está y por lo que ya ha perdido.
Entre la tranquilidad y el llanto de la solvencia sufrida y la ilusión descolorida, peleando contra su sombra, anhelando lo perdido, dando paso al sufrimiento o añorando al ser querido.
Entre la tranquilidad y el llanto de la noche silenciosa, cuando la mente está agotada y el cuerpo exige otra cosa.
Entre la calma del desahogo y el sollozo de la tristeza, la alegría de la bonanza y una soledad sin tregua. Entre la fuerza del pujante y la debilidad del inseguro.

Entre tranquilo y llorando, tan feliz, tan desgraciado, exorcizando los fantasmas de todo lo que ha pasado y queriendo sumar el espectro de eso tan resistente, de ese infernal demonio que a diario mata y nunca muere, peleando con el pasado y dándole lidia al futuro.

Avanzando a trompicones, sin dejar de caminar, porque así viven los hombres después de cierta edad. Cargando a sus espaldas el peso de la conciencia, llevando a cuestas siempre esa constante guerra, esa que a diario pelea apenas se abre el debate y se pasa el tiempo peleando, y tambaleando, debatido eternamente entre la tranquilidad y el llanto.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Trabajando Con Fantasmas

Alguna vez leí, tal vez en las redes sociales, que hay cosas que cuando se callan nos corroen, adicional a ello, he ido aprendiendo gracias a otras personas y a mi pobre experiencia, que la mejor forma de silenciar las voces de la cabeza es dejarlas que griten tan duro como puedan, este es uno de esos casos, y ¿Qué mejor grito que uno que se “oye” hasta en Rusia?.

No disfruto mucho redactando prólogos a mis escritos, pero esta vez lo consideré muy necesario, pues es la primera vez que dejo salir a pulmón abierto esas voces más profundas. Nunca he encontrado facilidad en decir las cosas que más me pesan de manera hablada, pues siento mayor facilidad y tranquilidad escribiendo, no es un tema de cobardía, si de algo me he dado cuenta en los últimos tiempos es que soy cualquier cosa menos cobarde, es más bien un asunto de comodidad y de orden, pues estructuro mejor las ideas cuando me obligo a escribirlas, en parte por vocación en parte por oficio. Aquí les dejo a mis voces para que les hablen. También para que todos aquellos que lo lean y tal vez pasen o hayan pasado por lo mismo sepan que no son los únicos, de pronto todo lo que tienen que hacer es dejar que sus fantasmas griten tan duro como puedan para que después se suman en el perpetuo silencio del sepulcro interior.


TRABAJANDO CON FANTASMAS

-Buenos días señores, acuérdense que si se van a aparecer me hacen bullita desde afuera pa’ que no me les cague del susto y poderles ayudar.

En las últimas semanas ese ha sido el saludo de todas las mañanas cada que abre la puerta del archivo, ese pequeño espacio en el centro del mundo, debajo de un histérico e histórico edificio de nombre imponente. Con la calma habitual organiza la mesa de trabajo, cala su cigarrillo y toma el primer bloque de papel para cumplir con el deber mientras siente que varios pares de ojos invisibles se posan sobre él con atención inusitada pues pocas veces una visita les dura tanto como las de este pendejo.

 Esas miradas invisibles le crispan los nervios, pero lo que realmente lo espanta son los fantasmas internos, esos que nunca lo abandonan sin importar donde esté, miradas de reproche y dedos acusadores provenientes del pasado, espectros de pequeñas muertes que él mismo ha sufrido con cada error cometido.

Sabe que el hombre es malvado porque no es hombre completo, por ello le cuesta tanto trabajo ser hombre bueno, porque nació roto, creció hueco y no ha sabido encontrar la colosal fisura para poder repararla, no ha sido por falta de intentos, o por falta de atención, Dios sabe que se esfuerza, solo el todopoderoso sabe lo que se esforzaron en su casa por que creciera derecho, pero el hueco es demasiado profundo para que cualquiera lo encuentre.

Es por eso, por evitar los fantasmas internos, que se zambulle sin dudarlo en los mares de papel que lo rodean para que la asfixia del conocimiento y el polvo adormezcan esos fantasmas interno, por ello mismo prefiere tratar con los externos, que los siente más débiles e inofensivos, pues al final no pueden hacerle daño, los de adentro los siente demasiado anclados y demoniacos para que los pueda exorcizar un párroco cualquiera.

Solo en el trabajo encuentra sosiego últimamente, una fuente inagotable de evasión de su propio ser, un recordatorio que hay un mundo más allá de su nariz, que la vida por fuera de su cuerpo es más dura que la propia. Esa labor diaria que espera algún día lo lleve a hacer algo que lo haga sentir orgulloso de sí mismo y no buscar por cualquier medio la aprobación externa, pues siente que no ha logrado nada, la mala suerte la ha capoteado como ha podido, muchas veces con ayuda y otras pocas sin ella, pero caminando siempre para adelante porque eso es lo que hacen los hombres, en su fuero interno siente que no ha logrado nada digno de reconocimiento, solo sucesos normales, que más se han dado por el amor y ayuda de familia y amigos, o por pura y llana buena suerte, no por sus propios méritos.

La oscuridad que le rodea se hace más densa en ese recóndito lugar del mundo y aun no es medio día, ha parado a descansar los ojos de tanta lectura y a calar un cigarrillo de sabor leñoso y humo espeso. En la calle el sol brilla pero los espectros que le rodean y lo acompañan no dejan que el calor le llegue, se fuma su chicote a toda carrera, y sigue trabajando antes de que esa endemoniada avería que tiene se agrande más de tanto pensar.

Es curioso como alguien tan impulsivo, tan irreflexivo, con un motor tan ciego y osado, puede albergar tantos cadáveres de recuerdos en la funeraria de su cabeza, y un afán tan innecesario e incendiario de sentirse aprobado, que alguien tan incompleto aun no tenga el corazón renegrido y quemado. Familia, amor, pasión  y trabajo, son las cosas que no le han permitido terminar de romperse, que se descomponga por completo.

Y a medida que labora le habla a los vestigios de los recuerdos ajenos que lo rodean, a esos fantasmas ajenos que se quedaron atados al concreto del edificio, a esos que con ojos curiosos e invisibles lo observan entre las rejillas de los anaqueles, a aquellos que en cualquier momento pueden materializarse sobre su cabeza para darle un espeluznante saludo, solo espera que antes de hacerlo le avisen para no perder la razón a causa del susto.

Al llegar la noche lamenta que el tiempo se acabe, debe olvidarse de los espectros ajenos, hijos de la superstición y las populares creencias, tan sencillos, tan inofensivos, tan fáciles de lidiar porque no son suyos, y regresar a la superficie del mundo, donde van a aflorar su propios espantos, reclamando la atención que no han recibido en muchas horas, a atormentar su cabeza, a reclamarle el sueño, a susurrarle con esa siniestra voz que al final está perdido, que nunca tendrá arreglo y siempre será incompleto. Sin embargo los aguanta, sigue avanzando a trompicones, con garrafales faltas y errores, con impulso ciego hacia adelante sin saber por qué, al final eso es lo que hacen los hombres así desconozcan el rumbo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Versos Sin Olvido

Queriendo escribirte versos
Y hoy no sale ninguno,
Queriendo matarte a besos
Y llevarte hasta neptuno.

Queriendo que me quieras,
Deseando enamorarte.
Con otros ojos me vieras,
O solo dejar de amarte.

Busco siempre la forma
de traerte a mi alma,
De ganar tu corazón
Y llevarte hasta mi cama.

Escribiendo versos cojos
Chuecos y sin ritmo.
Deseando tus labios rojos
Y tu cuerpo asesino.

Recordando una tarde vieja
Que me perdí entre tu escote,
Y noches que fuiste pareja
De miedos y reflexiones.

Lamentando mi lentitud
Cargando con mi silencio
Sólo entre la multitud
Con mi soledad pagando el precio

Anhelo de amor que no es mío
Ansiedad de tenerte cerca.
Mi corazón solo y baldío
Amando a una mujer terca.

Con resignación esperando
Callando mas de lo que digo.
Inexistente amor añorando
Buscando un olvido perdido.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Tarde


Después de mucho tiempo sin publicar me encontré un texto que ya tiene algunos días de redacción. Posiblemente en las próximas semanas vengan mas.

Tarde

Tarde de sábado, tarde soleada,
Tarde de un cariño que llegó muy temprano, o tal vez muy tarde.

Horas vesperales de un día de nostalgia, en el que me debí quedar congelado para que no se convirtiera en un recuerdo que no puede ser olvidado.

Un recuerdo de ojos brillantes, de los besos que se me quedaron atrancados, de un sí que nunca dije, de algún evento que quedó cancelado.

Tarde en que tarde me di cuenta de tu importancia, tarde que no se borra, tarde que no se olvida, tarde que con su sol, ya lejano, todavía me ilumina.

Tarde luminosa que me llena de nostalgia, sobre todo cuando las noches son más oscuras y solitarias.

Recuerdo benevolente que alimenta una soledad buscada, que fortalece el deseo de aquel bienaventurado amor que pudo ser y que nunca más ha sido, que no me deja soltar este bendito cariño; cariño que me abriga, cariño que me amarra a tu sonrisa, y a tu pelo, cariño que en las tardes me mantiene prendido a un amor no correspondido.

jueves, 21 de enero de 2016

Paliza al Diablo

Mirando de Frente al Diablo,
Le escupí al rostro sin chistar.
Y mil veces lo volvería a hacer,
Si intenta que no te vuelva a mirar.

Lo miré de frente a los ojos,
Y lo prendí a golpes certeros.
Descargué en el mis enojos,
Por culpa de sus actos matreros.

Mirando de frente al Diablo,
En dos le partí la cara.
De su trono infernal cayó reventado
Por pretender que ya no te amara.

No respeté su indefensión
En el suelo con sevicia lo pateé.
De llevarte lejos tuvo intensión,
Por eso en su trono me senté.

Mirando de frente al Diablo,
Quien ahora es mi perro faldero.
Le pego en el culo y le hablo,
De la mujer que tanto quiero.

Mirando de frente al Diablo,
En su hermoso trono me siento.
Pero en silencio te lloro,
Pese a ser el rey del infierno.

El Diablo perdió el infierno,
Y yo a la mujer amada.
Ahora él es como un perro tierno,

Y yo una bestia desalmada.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Poblak Poblaksson (fragmento)

El presente escrito es un nuevo fragmento de la novela que estoy escribiendo... Amabilisimo lector, si alguna vez se ha sentido tentado en comentar mis escritos, este es el momento oportuno.


"...Aquella primera noche acampó junto a un pequeño riachuelo, allí el agua era clara y fresca, su sonido producía un efecto tranquilizante en Poblak, le calmaba un poco la ansiedad que sentía y el miedo que tenía de fallarle a Angodres. El frío de la noche calaba en los huesos, las nubes cubrían el firmamento manteniendo a raya las estrellas, así las sombras se hacían más impenetrables. No se atrevió a encender una hoguera, de modo que se acercó a su caballo y lo abrazó alrededor del cuello, contagiándose de calor, mientras le susurraba palabras amistosas de ánimo y aliento para que le aceptara como su amo y no perdiese el brío y la fuerza durante su trayecto, invitándole a comer bien para que el largo viaje que los esperaba no le hiciera mucha mella en sus carnes y belleza. Todo aquello lo había aprendido de algunos de los centauros que habían sido sus compañeros de armas años atrás, realmente se sentía feliz de volver a ver a aquellos sabios y poderosos seres. Luego de entrar en calor se cubrió con una manta, y sin despojarse de sus avíos de pelea dejó que el susurro del agua lo arrullara hasta quedar profundamente dormido, soñando con la guerra, la gloria, y la restauración de Leftos.

Muy entrada la noche unas fuertes manos aprisionándole la garganta le obligaron a abandonar el sueño abruptamente, ya casi no podía respirar y la visión se le nublaba, quien fuera que lo estaba intentado matar se encontraba sentado a horcajadas sobre su pecho y le aprisionaba los brazos con las rodillas, por lo cual oponer resistencia era casi imposible. Haciendo uso de la fuerza que le quedaba giró su cadera rápidamente de un lado a otro hasta que logró girar sobre sí mismo y librarse de su atacante, rápidamente pero con mucho esfuerzo se arrastró unos metros alejándose de quien quiera que intentaba matarlo y se puso en pie con gran esfuerzo, apenas lograba terminar de enderezarse recuperando el aliento pero sin poder ver aun con claridad cuando sintió un golpe seco en el estómago, su contrincante lo había envestido golpeándolo con el hombro y abrazándolo para intentar someterlo en el suelo nuevamente, pero Poblak era demasiado pesado para él y pudo aguantar el taque sin perder el equilibrio, reaccionó desenfundando su espada e inmediatamente le dio en la espalda al otro con el pomo, el golpe que le propinó fue tan duro que un fuerte “crac” sonó en alguna parte y el estrangulador cayó desplomado lanzando un grito de dolor tan sonoro que lastimó los tímpanos de Poblak y asustó al caballo. Ya con más calma el soldado recuperó totalmente el aliento y su sentido de la vista volvió a la normalidad, introdujo su pie por debajo del pecho del hombre caído y de un fuerte empujón giró el cuerpo de aquel sujeto que aún se quejaba por la agonía que le causaba el golpe en la espalda, la violencia de aquel movimiento obligado le hizo sentir una punzada más fuerte aun en el lugar donde había recibido el porrazo. Poblak no se sintió asombrado al ver de quien se trataba, era nada más y nada menos el mercenario al cual Angodres le había perdonado la vida, aun se encontraba desnudo, pero no había buscado el camino hacia sus camaradas, herido en lo más profundo de su orgullo, había seguido a Angodres, dándole la ventaja suficiente para que su presencia no se notara, y al ver que aquel tomaba camino al sur,  sabiendo que no era rival para el príncipe, decidió esperar el momento oportuno para robar a la familia de Poblak, sin embargo vio una oportunidad que creyó mejor al observar que este partía solo en otra ruta, y prefirió seguirle, esperando pacientemente hasta que le atacó. Sin mayor preámbulo Poblak le pateo el costado tres veces al ventajoso y traicionero individuo, sepultandole acto seguido la espada en el corazón, se retiró unos cuantos metros y continuó durmiendo con total tranquilidad.

Este era Poblak Poblaksson, soldado nato, hombre de sangre fría y habilidad considerable con las armas. Nunca había recibido un entrenamiento militar como el de Angodres o muchos de los soldados que lucharon a su lado en la guerra, pues contrario a muchos de ellos él no se había enrolado en el ejército desde su juventud, simplemente un día se enteró de la guerra entre los hermanos y eligió un bando, recorriendo una considerable parte de Leftos en busca de los cuerpos armados fue encontrando campos de batalla y escaramuzas donde se aprovisionó de armamento y piezas de protección, cada noche practicaba con la espada golpeando árboles, amoldándose en cada golpe a su peso, buscando siempre la forma de atacar sin perder el equilibrio, brincando, lanzando puntapiés y gritos al aire, destazando oponentes imaginarios por centenares. Fue una noche así en la que mató a su primer enemigo..."

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sombras

Hay sombras muy cargadas,
Pesan más que la conciencia.
Sombras en sangre forjadas
Desde la tierna inocencia.

Sombras de odio y de olvido,
Otras de amor y recuerdos.
Quitan luz a lo vivido,
Invocan demonios lerdos.

Todas hechas de pasado
De momentos que ya han muerto.
Acosan al que ha quedado
Deshaciendo algún entuerto.

Es inútil para el hombre
Opacado por la sombra,
Querer parecerse al nombre
Que lo hace sentir que sobra.

Emular no tiene caso
Porque el tiempo no perdona.
El espacio se hace escaso
Y el tapado nada logra.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Paz, Democracia, y Otras Ilusiones

Hace unos minutos dándome un descanso de mi trabajo y patinando por las redes sociales me encontré un aparte del señor Héctor Abad F. que rezaba lo siguiente: “…Porque no es matando guerrilleros, o policías, o soldados, como parecen creer algunos, como vamos a salvar a Colombia, es matando el hambre, la pobreza, la ignorancia, el fanatismo político o ideológico como puede mejorarse este país…”

Pocas veces he estado de acuerdo con ese señor, esta, indiscutiblemente es una de esas, tanta razón le doy que si eso se logra, no se necesita un papel firmado, pues no existiría el medio de las armas, lo que un papel en la Habana logra hoy o en 6 meses, es lo mismo que se logró con Santafé de Ralito hace unos años, cambiarle el nombre a una estructura criminal. Esa vez dejaron de ser paramilitares y se convirtieron en BACRIM ahora quien sabe que nombre les irán a dar. Desde mi punto de vista la paz de la habana va a indultar a algunos criminales de alto vuelo, y hacerle perder toda legitimidad a las FARC, por ende a los pobres campesinos incautos que creyeron en la lucha social de este cuerpo armado o a los bandoleros que necesitando protección de sus enemigos se enrolaron en las mismas para adquirir mejor escolta.

Pero la paz está muy lejos de ser lograda, más con los dirigentes políticos que tenemos DE TODAS LAS CORRIENTES Y EN TODOS LOS LUGARES del territorio nacional, y la presencia de esos bellacos en las esferas gubernamentales es culpa exclusiva del pueblo. Tanto así que apoyan candidatos que en periodos pasados fueron destituidos por inhabilidades en el periodo electoral, inhabilidades que debían de conocer pues nadie puede ejercer un trabajo u oficio sin tener conocimiento de sus capacidades y limitaciones, si una persona trabaja sin saber estos dos puntos esenciales de su labor, entonces no es apta para el cargo que desempeña, al igual que es completamente incoherente y peligroso para la "empresa" que se extralimite en sus funciones y rompa los códigos legales y de conducta por ejercer cualquier tipo de poder público o privado. Igualmente encontramos apoyo a candidatos con sospechosos historiales penales que hoy en día nadie parece recordar. La política da vergüenza, física pena ajena, en campañas de desacreditación al contendor sacando de lugar y contexto videos editados para minar la credibilidad del opositor. Chuzados, Hackers, Espías, Megalómanos, Arrodillados y Mesianistas, todos estos son componentes claves para continuar en guerras sin cuartel por la falta de pulcritud u objetividad de los dirigentes y algunos seguidores. Fíjese bien amable lector que no estoy de parte de nadie, para mí, TODOS SON LA MISMA BASURA CON DIFERENTES COLORES. La solución no se encuentra en ningún modelo económico, político, credo religioso, partido o dirigente, la solución, LA VERDADERA SOLUCIÓN, está en cada uno de los electores, al elegir a conciencia, en cada uno de los electos, para trabajar con los bolsillos vacíos y la voluntad de progresar sin robarse diecinueve pesos e invertir uno en un presupuesto de veinte pesos. El día en que se logre dicha conciencia, pública y privada, el cantar para todos los colombianos, y posiblemente la mayor parte de los pueblos del mundo será muy diferente.

Como dijo el gran sabio mejicano Mario Moreno: “¡TODOS UNIDOS, UNIDOS VENCEREMOS! ¡HE DICHO!


POSDATA: Al que le caiga el guante, que se limpie con él, no me importa.

jueves, 16 de julio de 2015

Fragmento

Buenas noches mis amables lectores, aquí les dejo el fragmento de un proyecto al que le he venido trabajando hace varias semanas, espero que lo disfruten muchísimo


"...La armadura era simplemente espectacular, pues el acero había adquirido un tono azulado debido a las secretas artes del enano y el centauro, estaba hecha a la medida perfecta del capitán y resultaba asombrosamente liviana y resistente, en el pecho de esta, grabado en esmalte, estaba el escudo de Angodres, sobre un fondo carmesí aparecía la muerte vestida de negro con su brillante guadaña en una mano, y un bebé en la otra.
-Siempre he encontrado muy inapropiado tu emblema mi querido esposo, siendo como eres no entiendo por qué usas esa imagen tan tenebrosa como escudo de armas y no el caballo de fuego que ha sido el emblema de tu familia por siglos-.
-Hay varios motivos para ello-. Contestó Angodres. –Te lo he explicado infinidad de veces. Primero, tiene que ver con el apodo que me gané cuando apenas obtuve la mayoría de edad “El ahijado de la Muerte”, se supone que ese soy yo cargado por ella en el día de mi nacimiento. Segundo: la muerte y yo somos más reales hoy en día que los caballos de fuego. Tercero: esta imagen genera más miedo en el corazón de los enemigos que cualquiera otra que hayan visto, y por último, habla del amor por la vida y la justicia; Fehalen es el dios de la justicia final, la muerte que a todos nos llega y es el juez de nuestros actos cuando trascendemos a su reino, a todos nos da el premio o castigo que merecemos por la forma en que vivimos y morimos, así mismo no puede existir la muerte sin la vida, y por ello mismo la ama, la necesita y trata de protegerla, pues si no existe la vida no hay quien tema a la muerte, y ella se alimenta del temor que le tienen. Los bebés son el símbolo de la vida que empieza, y el fondo rojo es simplemente por contraste, aunque podría decirse que es el cielo incendiado en el verano o es la sangre que nos corre por las venas, de la cual dependemos en gran parte para vivir y morir-. Respondió Angodres en tono de maestro...."

sábado, 6 de junio de 2015

Joyas

Ojos soñadores, brillantes cual espejos.
Redondos ojos marrones,
Que acecho desde lejos.

Ojos que siempre me observan
Y acompañan mi desvelo
Los beso con la mirada
Me llevan lejos del suelo.

Ojos que cuido a diario
Pa’ no romper ilusiones.
Soy el guardián de su brillo
Y sus secretas pasiones.

Ojos que añoro en los ratos
En que se encuentran ausentes.
Cierro los míos con Fuerza
Para tenerlos presentes.

Ojos que todas mis noches
Adornan con una sonrisa.
Son un tesoro preciado
De perderlos no tengo prisa

domingo, 8 de febrero de 2015

Ansiedad


Así se siente la ansiedad, así es como se vive. un cumulo de pensamientos ciegos, que hacen nudos mentales, que enredan la escasa calma, que confunden a quien los vive y tambien a los pocos que al ansioso aman. Nunca es facil Expresarla, mucho menos entendarla, nadie puede explicarla así mantenga con ella:

 
Por no pensar en mí es que la he cagado, y es por eso que pierdo más de lo que he ganado.
¿Está el futuro en la mente propia, o en las Nornas del destino?
¿Será original mi vida o mala copia de una pintura al vinilo?
A veces no sé lo que pienso, mucho menos lo que escribo.
¿Cometeré mis errores por menso? ¿O porque soy un malparido?

Las letras y líneas deseos no conceden, muchas veces ni si quiera desahogan. Cuanto me gustaría poder secar las fuentes donde tantos pensamientos bogan.

Y la solución no está en la muerte, o en llorar lo ya vivido, cuando no cambia la suerte es hora de no buscar más lo perdido.

Posiblemente todos vagan sin rumbo, pero pocos lo admitimos, tal vez todos miran la vida, buscándole algún sentido. O seré solo yo el perdido, el que no ve de la luz los reflejos, el que se la pasa caminando sin poder llegar muy lejos.

Solo estoy seguro que el control es una ilusión, pues nadie controla nada por encima de su propia opinión, y teniendo eso en cuenta; no queda más que avanzar así, confiados y siempre a oscuras, así no sepamos pa donde, porque el camino vuelve a subir. Y uno se vuelve a levantar, aun después del más duro golpe.

Ahora termino este escrito, lo leo otra vez, con calma y despacito, ya no sé ni si quiera si este escrito será mío, si de pronto quedó bueno o de una canción de Arjona es tan solo un vil remedo.