lunes, 27 de febrero de 2012

El sonido de tu nombre


Tu nombre tiene el sonido
de una historia inconclusa,
de un sueño nunca soñado,
de un amor y de tusa.

Tu nombre suena a luna llena,
a noche entera de locura,
a escribir en las estrellas,
y hacer el amor bajo la lluvia.

Tiene el alegre sonido
de un bolero nunca escrito,
suena a canto de turpiales,
suena a corazón herido.

Tu nombre tiene el sonido
de recuerdos por sembrar,
de tumbas de hombres valientes,
que ya no pueden pelear.

El sonido de tu nombre
es el de miedos inconfesos,
la trocha del mejor caballo,
o la metralleta de un soldado preso.

Tu nombre suena a alegría
y a profunda melancolía,
tu nombre es el tatuaje
que se marca en el alma mía.

Tu nombre es luz de día,
es el misterio de la noche,
tu nombre es cruel perfidia
y es bendición celestial.

Tu nombre es compañía
 y es terrible soledad.
Es el que siempre recuerdo
y recito en mis oraciones,
suena a la luz de tus ojos,
y al calor de mis pasiones.

Tu nombre suena a poemas
que siempre y nunca te escribo,
suena a este corazón obstinado,
que aun no saca el pie del estribo.

lunes, 13 de febrero de 2012

Lo que se me ocurrio hoy


Doy la pelea aunque no muy constante por los sueños de gloria, por la realización de la vida, por hacer historia. Soy consumado megalómano, y fantaseo con una legendaria historia, que hable del amor que he sentido, de mi guerra y mi victoria. Ignoro si en mi guerra santa de ilusiones y espantos, seré el guerrero del demonio, o el campeón de los santos, tampoco tengo idea de cual va a ser el vencedor final, si el olvido y la muerte o el personaje inmortal.

Hoy me aferro a lo que no tengo pero que habrá de llegar, mujer que no convertí en literatura, caballos de escuela alta, especializaciones en mi profesión magna, y libros que aun no termino, ya llegara el momento en que todas estas aparezcan, a todas las invoco en mi cabeza constantemente, son mis sumas plegarias, al jefe supremo, y que me calibre bien los remos de mi galeón de batallas, que Dios me ponga donde alguna cosa haya, que yo me encargo del resto. Este no es escrito funesto, ni es una ovación a mi mismo, es una pequeña charla con mis amables lectores, si entre ellos hoy se cuenta la mujer de mis amores que no olvide lo que este hombre siente, es de mis ilusiones a la nica que le puedo hablar, pues los caballos no leen, las letras yo las produzco y mi profesión nunca se queda atrás.

Un abrazo para todos y con mucho cariño les digo, no sientan miedos pendejos que retrasan el camino, no se guarden los sentimientos y tampoco las emociones o se convertirán en venenos que les mataran las pasiones, es mejor decir las cosas claritico y enseguida y no dejar de pelear nunca aunque la causa este perdida. Las personas valientes peleamos siempre a muerte, y fijo en algún momento nos es favorable la suerte.

domingo, 5 de febrero de 2012

Vlad y el Conde de Pecs


Soy el último Drakulesti, y también Janos Horvati, hermano dragón, traidor y traicionado, tuerto con dos ojos, que desprecia su oscuro pasado, guerrero de mil batallas, victorioso y derrotado, el mundo entero es mi Mehmet, y también es mi Corvino, poderosos enemigos y temibles aliados, soy mi propio traidor, mi único traicionado. La vida es mi Valaquia, centro de grandes disputas, foco de mis esperanzas, y tierra de bruscas rutas.
Inmortal legendario de historias no contadas, es esta existencia un mito en el que no participan las hadas. He tenido en mi vida a dos o tres Ilonas, pero hablar del ausente no es decente, hoy no contaré sus historias. Soy mi propia guardia negra, y me he traicionado solo, le hice la guerra al cristiano, y empalé siempre al moro. Rejuvenezco en la guerra, así pierda la batalla, embisto siempre con saña, con violencia y valentía, la locura es prima hermana del valor, ¿tendrán el mismo parentesco prudencia y cobardía?
Habito en un mundo cromático lleno de luz y de sombra, la luz casi siempre es vida a quien a veces mata las sombras, he estado muerto incontables ocasiones en las que caí en batalla,  sin embargo no puede morir aquello que ha estado muerto, solo se alza de nuevo, siempre mas fuerte y mas duro

Mi coraza no es un muro de piedra o de ladrillo, mi coraza soy yo mismo y mi alma que no pierde brillo. Mi Tokat es mi conciencia, maestra de culpa y tortura, y en una vida de guerra todo hace la piel mas dura. No me quejo de mi suerte, agradezco mi camino, lucho con y contra el mundo, al igual que lo hago conmigo, la batalla a veces cansa, pero nunca es aburrida, y el guerrero sin peleas en la paz se vuelve estorbo.
No pretendo ser comprendido esta es una confesión estrecha, del conde y príncipe internos que tienen la paz deshecha. No he de temer la vida ni el final al que esta lleva, en esta guerra se vive, se sufre y se aprovecha. Queda empezado este escrito y su desenlace será el mismo, del hombre que hoy lo escribe y que se siente feliz por el hecho de estar vivo, y no solo se vive porque el corazón palpita, se vive porque se enfrenta tormentas, batallas y sonrisas.
Me consagro empalador, juez cruel y duro, con el traidor interno y con el ladrón en el futuro.

jueves, 2 de febrero de 2012

Un soldado hacia su guerra



El olvido es asesino,
Que goza con la tortura,
Acaba viejos quereres,
Y a veces el alma cura.

El amor es enemigo,
De templanza formidable,
Nos empuja a la locura,
Y su llama con violencia arde.

Tu recuerdo es el motivo
De una guerra sin tregua,
En que las bombas de tus ojos
Estallaron mis trincheras.
Ojos lindos, engañosos,
Que me obligan a extrañarte
Me incitan a quererte,
Y no me dejan olvidarte.

En las guerras siempre surge
Algún soldado valiente
Que no necesita pertrecho
Y que lucha hasta la muerte.
Hoy yo soy ese soldado
Que algún día contará su historia
Soy un bravo mercenario
Que se encamina hacia la gloria.
Pero aun no me decido
Por cual bando he de pelear,
Si por el del amor que no se va,
O por el frio y duro olvido.

Mujer de oscura noche


Que largos se hacen los días cuando se espera la noche, no para dormir, ni hacer pereza, sino para estar con vos, es la noche compañera, de tu alma y tu presencia, es en ella que compenso las largas horas de tu ausencia, criatura que en el día y la luz te haces sobria y racional, te desdoblas en la sombra y le das alas a tu ser, importa poco que haya lluvia, haya estrellas o haya luna, en esas horas oscuras, como tu no hay ninguna. Realmente tampoco importa, que tanto o tan seguido hablemos, en las noches estamos juntos y eso los dos lo sabemos.
Es el manto celeste oscuro, el símbolo de lo prohibido, en él se junta el pecado, el recuerdo y el olvido, cuantos besos hemos dado, bajo el estrellado velo, y así no siempre nos veamos, recordar nos da consuelo. Caminamos por siempre, bajo el orbe de penumbra, agarrados de la mano, en caminos que no se juntan.
Está dedicado este escrito a algo que nunca ha sido, y le gustara a quien lo escribo, de eso estoy convencido.