Este texto lo escribí hace algunos días ya, me pareció propicio publicarlo hoy, que tengo tanta cosa enquistada...
Sentimiento Enquistado
En la vida se atoran palabras,
se enquistan las confesiones,
se van lejos los dolores,
se arraigan los amores.
Reculando en la garganta,
desconfiando de ser dichas,
trancadas están dos palabras,
lapidadas entre el gozo
y la eventual desdicha.
Por eso se congeló un “te amo”,
fuerte, potente, sincero;
creyose precozmente nacido,
se auto relegó a ser omitido.
Silenciado por prematuro,
pero siempre ha de ser sentido,
nació y vive por ella,
cuando se creyó por siempre perdido.
Pero con fuerza ha sido dicho
Así saliera asustado,
sin saber muy bien que hacer
pues no puede ser guardado.
Y como ya tiene voz propia,
tampoco ha de ser callado,
por eso todos los días
he de mostrarte cuanto TE AMO.
LOS MEJORES MOMENTOS DE LA VIDA SON: TRAS LAS OREJAS DE UN CABALLO, Y FRENTE A LOS OJOS DE UNA MUJER
martes, 18 de febrero de 2020
miércoles, 14 de agosto de 2019
Las Cosas que se Van
Mis estimados lectores, como no tenía mas escritos preparados y pulidos, las publicaciones que se vienen en lo que resta del año posiblemente no tengan la periodicidad semanal.
Por otro lado, aquí les comparto el primero de los textos mas recientes, debo de confesar que aun cuando es un texto muy gris, por decirlo con delicadeza, me gustó mucho el resultado, tal vez por ser una forma de exorcizar amarguras. Espero de todo corazón que les guste.
Las Cosas que se Van
Se fue el caballo,
se fue el camello;
la moto, días después,
salió por el mismo hueco.
También arrancó amor,
fuera fugaz o longevo,
a través del portón
se largó por embeleco.
Se han ido los sueños,
los propósitos, el dinero;
eventualmente se va todo,
solo se quedan los miedos.
Se van los vivos,
se van los muertos;
en los segunderos corceles,
tendido al galope
se marcha el tiempo.
En el río de la vida,
caudaloso y turbulento,
navegó la tranquilidad
para convertirse en recuerdo.
La memoria también se va,
dejando el pedazo muerto,
de lo que era un todo,
de lo que fue tan perfecto.
Se han ido tantas cosas,
que enumerarlas no puedo.
Falta pasto a la esperanza,
vive de paja el recuerdo.
que enumerarlas no puedo.
Falta pasto a la esperanza,
vive de paja el recuerdo.
Se va la vida viviendo,
se va queriendo vivirla,
todo va yendo a su antojo,
todo se marcha con prisa.
Se van las olas del mar,
y apenas si fueron vistas;
se van los versos de amores
a dar serenatas perdidas.
Se están yendo las ganas,
Porque nacen con agonías,
Dejando tirado el trabajo…
¡que ganas tan mal paridas!
Irán, van, o se fueron
todas las cosas del mundo,
en la vida nada es eterno,
queda en la garganta el nudo.
Queda siempre el hombre solo,
la peladez y el encierro,
pero no todo es malo,
la familia ama y da consuelo;
Un abrazo y un beso enormes
para los que me quedan,
incondicionales motores
en los vientos de tormenta.
miércoles, 26 de junio de 2019
Jugo de Olvido
Este es el último de los manuscritos que seleccioné y corregí para esta temporada. Si continúan las publicaciones en las próximas semanas serán creaciones de reciente autoría. En caso tal que no continúen, agradezco a todos mis lectores por su lealtad y constancia pese a mil indisciplina para publicar.
Jugo de Olvido
Con ansias de jugo de olvido
Para no recordarte tanto,
Fue mucho el tiempo vivido,
Sin saber que te estaba esperando.
Obligado a la abstención
De tus embriagantes besos.
Ahogado en la pasión
Que despierta tu recuerdo.
Extrañando hasta la medula
Tu ternura endiablada,
Tus animadas caricias,
Tu mirada algo extraviada.
Con ansias de jugo de olvido
pa’ no cargar con tu ausencia;
cambiar lo que he vivido
por una nueva presencia.
Matarte en mi memoria
para no verte de nuevo;
que pierda toda su gloria
tu corazón tan malevo.
Pero no hay jugo en el mundo
capaz de borrar tu cara;
mi corazón errabundo
solo en tu amor se ampara.
No hay olvido en mi jugo,
me resigné a recordarte;
y así no pueda verte
solo me queda amarte.
Jugo de Olvido
Con ansias de jugo de olvido
Para no recordarte tanto,
Fue mucho el tiempo vivido,
Sin saber que te estaba esperando.
Obligado a la abstención
De tus embriagantes besos.
Ahogado en la pasión
Que despierta tu recuerdo.
Extrañando hasta la medula
Tu ternura endiablada,
Tus animadas caricias,
Tu mirada algo extraviada.
Con ansias de jugo de olvido
pa’ no cargar con tu ausencia;
cambiar lo que he vivido
por una nueva presencia.
Matarte en mi memoria
para no verte de nuevo;
que pierda toda su gloria
tu corazón tan malevo.
Pero no hay jugo en el mundo
capaz de borrar tu cara;
mi corazón errabundo
solo en tu amor se ampara.
No hay olvido en mi jugo,
me resigné a recordarte;
y así no pueda verte
solo me queda amarte.
miércoles, 19 de junio de 2019
Intro
Estimados lectores, en esta oportunidad les presento lo que es el texto introductorio a mi proyecto mas alargado y aplazado, hoy lo publico con el único objetivo que lo lean y me remitan sus opiniones o sugerencias a través de los mensajes directos que ofrecen las redes sociales. Espero que lo disfruten. También anuncio que posiblemente esta sea la penúltima o última publicación de esta temporada, aun no me decido. Un abrazo para todos.
INTRO
Las sombras crecen, lo siento en mis
huesos, y en un apartado rincón de mi mente (al cual no me gusta mirar con
frecuencia) veo como lo hacen. La tierra está cambiando, los sucesos así lo
indican. Todo se agita por ratos, para luego entrar en calma, esa misma calma
que precede a las tormentas salvajes, es un silencio inquietante, tenso como
cuerda esperando el filo del cuchillo.
Desde mi morada transitoria y etérea,
observo sin descanso lo que sucede en mi mundo, atento, presto a responder el
llamado de los dioses cuando llegue mi momento de regresar una vez más. Yo no
soy uno de ellos, tampoco soy un mesías, soy un descuido de los tiempos
antiguos, una profecía que salió patas arriba; ahora debo pagar eternamente por
la negligencia de mis creadores, y por las decisiones que tomé en mi primera
vida. Condenado a regresar cada vez que el poder que alguna vez hizo parte de
mí, ahora transformado y maligno, ronda la tierra.
No los culpo, nunca más podrán crear a
otro como yo, soy el guardián, la antorcha que mantiene a raya las sombras. Tal
vez así lo querían ellos en realidad, tenerme como un seguro para restaurar el
balance cuando pierden control sobre el mundo.
Habito en un lugar pacifico, muy similar a
lo que alguna vez fue mi hogar, rodeado de amplios y verdes prados donde mi
único y fiel compañero en este exilio, mi leal y brioso caballo Narck, pasta
alegremente; mientras yo contemplo el desarrollo de todos los acontecimientos
en el mundo (en todos los mundos). Mi compañero también parece sentirlo, cada
vez lo veo más inquieto, galopando de un lado a otro con la cola al aire cual
si fuera un estandarte de guerra, su crin dorada y frondosa agitándose con el
viento que lo acompaña en su veloz carrera, sus alas de fuego se extienden para
recordar su elasticidad, y del cuerno de su frente, negro como la noche, duro
como espinas de dragón, brotan centellas que en medio de la oscuridad
interrumpen mi sueño con su tronar estridente y seco; parece que en su correr,
cada vez más constante, está preparándose para lo que nos espera. Por mi parte
yo nunca he dejado de hacerlo, siempre esperando el momento, siempre listo,
presto a atender (como ya tantas veces lo he hecho) el llamado superior. Cada
que esto pasa es igual; un escalofrío me estremece, mis espadas brillan con la
intensidad del sol cantando su dulce y salvaje melodía anhelantes de sangre, y
mi armadura habla suavemente ofreciendo su protección, entonces es cuando sé
que ha llegado el momento. Mi eterno amigo relincha de emoción pues es
valiente, temperamental y noble, ama las batallas, es un verdadero ser de
guerra. Monto sobre él con la misma agilidad de siempre, y una vez sabe que
estoy firmemente sentado sobre su lomo, despliega sus llameantes alas saltando
hacia el infinito.
Hoy les contaré mi historia, aquella sobre
profecías y decisiones, la misma que me condenó a permanecer entre el mundo de
los vivos y los muertos, en un limbo indefinido observando que ocurre en la
tierra, añorando las comodidades del cielo, y a veces hasta los tormentos de
los veinte infiernos, obligado a permanecer en mi mansión solitaria, solo para
volver a la vida cuando los dioses me llaman.
miércoles, 12 de junio de 2019
El Héroe Ignorado
Mi familia, en especial mamá y hermanos,
ya están cansados de leer mis poemas, y como en esta temporada ya
compartí varios escritos de ajena autoría, decidí redactar este texto de
carácter reflexivo, ya que hace días tenía la idea en el tintero. Espero que
les guste y, sobre todo, que les sirva.
El
Héroe Ignorado
En la crianza obtenida en casa, mis
padres siempre se ocuparon de inculcarnos la importancia de los valores, todos
esos que ellos poseen y que no pienso enumerar en esta oportunidad; siempre nos
aconsejaron así como dieron ejemplo para
que supiéramos lo que realmente era bueno, justo, sensato, y honesto. La
diferencia radicó en sus personalidades, mientras mi mamá ha sido siempre una
mujer práctica, aterrizada, y consecuente, mi papá era mucho más “defectuoso” y
un romántico incurable, en mi caso particular (no sé si lo mismo ocurrió con
mis hermanos, pues cuando yo nací ya llevaban varios años de crianza) mi papá
tuvo a bien hablarme sobre las proezas de los grandes héroes de la historia, Bolívar,
San Martín, Miguel Hernández, Marco Aurelio, Gaitán, Benito Juárez, David
Crockett, Jim Bowie, Epifanio Mejía, Leónidas, Alejandro Magno y Arafat.
Para mal vivir de mi amada madre y
admirados hermanos, heredé muchos defectos de mi papá (mas no su habilidad con
las letras) pero no tantas las virtudes de mamá y hermanos, y entre tantos
legados paternos recibí el romanticismo y admiración por los héroes de antaño,
aunque no necesariamente sus mismos ídolos.
En mis listas se cuentan principalmente
al Capitán Von Richthofen, Syla (general romano), José Hilario López (abolió la
esclavitud en Colombia 12 años antes que Lincoln en U.S.A.), Oliver Cromwell,
Aníbal (héroe de Cartago), el Príncipe Vlad, El General Hermógenes Maza, Robert
Edward Lee, y el gran Yasir, este último y algunos otros los comparto con mi
viejo.
Notará usted querido lector que en mi
lista no hay muchos nombres que puedan ser recordados por el mas distraído
estudiante, ello porque mis héroes no son convencionales, todos ellos hicieron
cosas grandes, y cosas terribles, pero compartían algo en común, la fuerza de
sus convicciones. Por ejemplo el general Lee; yo no me considero racista, no lo
soy, mucho menos partidario de esclavistas, sin embargo hay que admirar la
pericia política y militar de este hombre, confederó una cantidad considerable
de estados, defendió con saña y valor sus ideales, y por el peso de ellos
plantó cara durante tres años a un ejército que estaba mucho mejor armado y
poseía la ventaja numérica (por si no lo sabe, le cuento: para la época de la
guerra de secesión, las industrias manufactureras, por ende las fábricas de
armas, y los grandes asentamientos de los Estados Unidos de America se
encontraban en el norte del país)… no queda más que admirar a tal personaje por
lo ya manifestado, aunque no por sus inclinaciones explotadoras.
Como iba diciendo, estos no pueden ser
catalogados como héroes convencionales. Siempre se ha sabido que la historia es
escrita por los vencedores, raras veces cuentan las verdades de los vencidos, y
en mis listas personales, los segundos son muchos más que los primeros. Por
eso, pocos recuerdan quien fue Richthofen, o saben quién era Vlad (aunque el
cine le ha dado fuerza en los últimos años), o tengan en cuenta las verdades de
Maza quien, pese a ser vencedor, no es recordado por su inactividad política;
mucho menos le dan al comandante palestino la importancia que merece, tanto así
que quienes hasta la fecha han sido “los ganadores” en ese conflicto, lograron borrar
a su estado de google maps.
Sin embargo a mí, y a muchos, se nos
olvidó que debemos tener un héroe principal (y tranquilo que no me voy a poner
religioso), pero ¿a cuántos nos han enseñado a admirarnos a nosotros mismos?
Olvídese por un momento de la falsa
humildad con la que se tapa todas las mañanas, deje a un lado ese cuento de
sentirse igual a los demás, simplemente obsérvese objetivamente, mire su vida,
y considere si las cosas por las que ha pasado son dignas de admiración.
Tal vez estará pensando que, viéndolo de
esa forma, todos, o la inmensa mayoría, son dignos de la admiración, si es así,
permítame decirle que lo mismo opino yo. Vivir en el mundo que nos ha tocado es
una muestra inquebrantable de valentía, sobreponerse a los golpes de la vida,
es la mayor prueba de fortaleza; incluso el suicida, en su pérdida de toda
esperanza, ha de ser muy aventado para ser capaz de buscar la otra vida. En lo
particular no admiro a los delincuentes por los actos cometidos, pero si la
resistencia que se debe necesitar para sobrevivir al presidio.
Sería bueno saber ser nuestros propios
héroes ¿no?, admirarnos honradamente por la fuerza de nuestras convicciones, la
capacidad de aguante, el empuje para salir adelante, así se salga a rastras. Ninguno
de los grandes (ya sean renombrados o se encuentren en la verja del olvido)
llegó a la cima solo, así que no se demerite por la ayuda que a veces recibe, por
verse derrotado, bien sea todos los días o de vez en cuando. Si puede hacerle
fuerza a un equipo de futbol que va de último en la tabla (compuesto por más de
20 arepones que ni conoce), hágase fuerza a usted mismo, así esté “por
descender a la B”, en ese caso recuerde que el pseudoascenso siempre será
posible, y NUNCA se compare con NADIE.
Tal vez este texto lo haya escrito como
una forma de sobrellevar mi situación actual, como un monologo que desde hace
años debí de sostener en la oscuridad de mi cuarto, sin embargo, ahora que
usted lo lee, piense en lo que le digo, admire a su prójimo, pero sobre todo,
empiece a alentar, considerar y amar a su propio héroe ignorado, no importa si
éste no es convencional, sigue siendo un adalid, al fin y al cabo.
miércoles, 5 de junio de 2019
Tres Lecciones
Advierto que para el presente ejercicio me
robé un fragmento de otro viejo escrito, y que (a diferencia de los
anteriores) es un poema "libre", no le busqué métrica,
simplemente agarré una idea y no la dejé ir… ojalá les guste.
Agradecimientos a Valeria
Ramírez, quien me ayudó a dar con el estribillo.
Tres Lecciones
Del tiempo que estuve a su lado,
tres cosas yo aprendí
(i) pena tristemente aquel que ensilla
el pasado;
(ii) duele el corazón cuando hay amor
de un solo lado;
y (iii) que sufre mucho el culo cuando
el apero es prestado.
Tantas cosas por decir,
por hacer un millar pendientes;
no obstante, en aquella cita,
yo era el único asistente.
Sentado en un rincón,
Incierto de las razones
que allí me llevaron,
no sé si continuaba aferrado,
o si me encontraba en tal lugar
por tener la tranquilidad
de haberla dejado ir,
solo sabía que allí estaba,
pero nunca entendí bien porqué.
Tampoco supe nunca
el cual, como, y por cuanto,
alcancé a amarla en tan poco,
y olvidarla costó tanto.
Si sé que pené tristemente por ensillar
el pasado,
que me dolió el corazón por amar de un
solo lado,
y que sufrió mucho el culo en ese apero
prestado.
Con la mirada hacia
abajo para no verla llegar,
no verla pegar la vuelta
al notar mi estampa allá, atrás;
seguro me soñé la invitación
solo para soltarla,
pa terminar mi café
al tiempo que la largaba;
o, de pronto, allí estuvo sentada
y, como yo llegué tarde,
se cansó de esperarme.
¡Es que la espera cansa!…
¡Tanto como los adioses!
así igualmente se agotan
de llorar los corazones.
Hartos de penar tristemente por
ensillar el pasado;
cansados de dolerse por amar de un solo
lado;
resentidos en sus culos por ir en apero
prestado.
Se fue y yo no la vi;
me largué yo al instante,
saboreando ese último tinto
que me llevé por delante;
seguro pegó la vuelta,
cuando me vio ahí sentado,
yo me acabé mi café
y arranqué para otro lado.
Mientras me subo al caballo,
presto a salir al galope,
mi cuerpo queda en la mesa
escribiendo un texto torpe.
¿Cómo sigo yo en la mesa,
si voy al paso repicado?
Tal vez de la misma forma
en que la tuve conmigo,
sin tenerla ya a mi lado…
Penando tristemente por ensillar el
pasado,
con el corazón resentido por amar de un
solo lado,
con el culo adolorido por ese apero
prestado.
Echaban chispas las herraduras
de mi trochador alentado,
haciendo olvidar al jinete
ese dolor trasnochado.
Sin saber bien a que fui,
riendo de lo que me trajo;
pensando en otro amor,
mucho más viejo,
mucho más majo.
Incierto del futuro,
hastiado de despedidas;
y al galope recortado,
me remendé las heridas.
Sabiendo, solo sabiendo,
que de mi tiempo a su lado,
del cariño tan querido
tres lecciones me han quedado:
y es que pena tristemente aquel que
ensilla el pasado;
y es que duele el corazón cuando hay
amor de un solo lado;
y es que sufre mucho el culo cuando el
apero es prestado.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Caperucita Cazadora
El frío se
quedó en el umbral de la ventana, muerto del susto por el calor que ella
irradiaba aquella noche, cuando Caperucita rodeó al lobo con sus perfectas
piernas y a mano limpia lo sometió.
Nadie podía
prever el fragor que ocultaba esa inocente cara. ¡Lobo pendejo! no entendió a
tiempo quien era realmente la presa, y quien la verdadera fiera; hipnotizado
por sus besos y ese criminal cuerpo, a sus ojos se les escapó que en el lugar
donde debía tener el corazón solo había un hondo hueco negro ¡lobo cegatón! ¡Disque
tenía ojos grandes para verla mejor!
Caperucita se
cenó al lobo una vez, y luego otra; una y mil veces se lo comió, luego le
despegó la piel de los roídos huesos y se tapó la desnudez con aquel pellejo.
Al final del
cuento la piel del animal terminó en la sala, convertida en tapete, y la
cabezota adornando la chimenea de la cazadora bestial; mientras que los huesos
deambulan, sin cabeza y despellejados, seguros de que el precio pagado es bajo al
recordar tantos besos cargados de pasión. e Y de tarde en tarde cuando se acuerda de ella, el descabezado lobo tranquilo piensa:
-Que mi piel
limpie sus pies, vale la pena el recuerdo,
aunque dicha tarde jamás se repitiera.
Su sonrisa lo
acompaña, sus pestañas le amortiguan las caídas, sus labios dulces le encantan;
él esqueleto, cadáver ambulante de alguien (o algo) que alguna vez fué, la
recuerda todavía.
En donde
quiera que ella esté, el sentir del lobo la acompaña, queriendo vivirlo todo, pero
esta vez, desde la tarde hasta la mañana.
miércoles, 22 de mayo de 2019
Inagotable Ausencia
Hoy tenía pensado publicar un mini cuento, sin embargo (y gracias a la apreciación hecha por el maestro Julián González) he de publicar el siguiente poema, dejando el cuento para la semana entrante.
Inagotable Ausencia
De inagotable ausencia,
entre sombras no extinguidas,
pasan los inmisericordes días
negándome su presencia.
Oscuras como el recuerdo
son las noches que vivo,
tan frías como ella,
que me relegó al olvido.
Convertida ya en fantasma,
en anhelo recalentado,
luz de mi vida pasada,
y de errores lamentados.
Hay momentos que la lloro
otros tantos la maldigo;
en secreto es un tesoro
aunque hoy no esté conmigo.
¿Estará leyendo estas líneas?
¿Qué pensará de ellas?
Preguntas tan poco útiles
como en burdel las doncellas.
Yo la sigo extrañando
tal vez sin razón alguna.
El amor, del corazón es cuna;
y el inmisericorde olvido...
en vida es muerte y sepultura.
Inútil, como el recuerdo,
es pretender olvidarla.
Y al leer mi sentimiento...
tal vez sonría ¡macabra!
Pero todavía la espero,
a ella y su amor marchito.
Mientras tenga esperanza no muero,
el final aún no ha sido escrito.
Inagotable Ausencia
De inagotable ausencia,
entre sombras no extinguidas,
pasan los inmisericordes días
negándome su presencia.
Oscuras como el recuerdo
son las noches que vivo,
tan frías como ella,
que me relegó al olvido.
Convertida ya en fantasma,
en anhelo recalentado,
luz de mi vida pasada,
y de errores lamentados.
Hay momentos que la lloro
otros tantos la maldigo;
en secreto es un tesoro
aunque hoy no esté conmigo.
¿Estará leyendo estas líneas?
¿Qué pensará de ellas?
Preguntas tan poco útiles
como en burdel las doncellas.
Yo la sigo extrañando
tal vez sin razón alguna.
El amor, del corazón es cuna;
y el inmisericorde olvido...
en vida es muerte y sepultura.
Inútil, como el recuerdo,
es pretender olvidarla.
Y al leer mi sentimiento...
tal vez sonría ¡macabra!
Pero todavía la espero,
a ella y su amor marchito.
Mientras tenga esperanza no muero,
el final aún no ha sido escrito.
miércoles, 15 de mayo de 2019
La Montaña
Bosques de Besos y La Montaña se parecen, esto es porque los bosques están en la montaña, la montaña está colmada de bosques... Porque se hace uno el recuerdo con la ilusión de lo que pudo haber sido.
La Montaña
Al fondo brilla el rio cual hilo de
plata, serpenteando por el valle de los recuerdos, bajando caudaloso desde el
páramo del tiempo hasta llegar al sitio dónde quedó la infancia; ese lugar
encantado al que llegan las cosas que no consumió el olvido, ese sitio remoto
donde, por el tejer de las Nornas, fue a parar el amor fallido.
Allá, en el techo del mundo, el sol se
ve más intenso, y el brillo de las estrellas siempre es mucho más bello; el
recuerdo duerme arrullado por el rumor del gran rio, y se sazona con el sabor
de tus besos al encontrarse con los míos.
En ese lugar que últimamente ya muy poco
menciono, el refugio de la memoria, el “Coco” del olvido; allá, verdes y
dorados, recuerdos y besos hacen bosques, donde el amor y el dolor tienen el
mismo olor de verbena, de lo dulce, lo vivido, lo más amado, lo perdido.
Allá mis caballos, a pesar de no haber
coincidido, galopan llevando a lomos: el recuerdo de tu amor, y el calor de tu
cariño. En esa playa honda, donde alguna vez dio la vuelta mi mula, en esa
laguna de recuerdos, en la zulia de las memorias; en ese lugar remoto, todas
las noches, sin falta, tu amor con el mío se encuentra, allí viaja mi memoria,
desahuciada de olvido.
En esos escabrosos caminos, donde un
grito de “¡ANIMELO!” me preparó, sin
saberlo, para los ratos más sufridos; acullá, en las mañanas me envía el frío
capitalino, me devuelve a tu recuerdo y a lo que he amado desde que era niño.
En esa montaña remota se devuelve el viento, ya cansado de tanto andar; de
donde “El Putas” no pudo llevarme,
pues no fue capaz de llegar; en ese sitio remoto el Diablo se convirtió en
santo, ya fuera por el cansancio del viaje o por el miedo que le daban los
hombres
Ahí guardo a buen recaudo tu amor para
que nadie lo toque, y no poder olvidarlo entre el licor y el derroche. En la
Montaña de la infancia, la cordillera del corazón, de ranchos chicos y bosques
enormes, de caminos escarpados que me
enseñaron el oficio de ser hombre; en la tierra más salvaje, de guatines
ariscos, de tigres feroces, mulas pajareras, caballos briosos y recuerdos
gratos que llevan tu nombre. Eludida siempre por el citadino olvido, en la
montaña siempre te veo, sentada a lomos de mi caballo, del alazán o del zaino,
rodeada por mis amores, por lo que me es más sagrado, por los recuerdos mas queridos.
miércoles, 8 de mayo de 2019
Vecina de una Noche
Todos nos hemos quedado presos en unos
ojos, por un instante, por una vida, por media hora; todos hemos sentido el
deseo de decirle a alguien, que a duras penas conocemos, una chorrera de cosas
que nunca decimos, que nos guardamos por múltiples razones. Este escrito es
precisamente una exteriorización de una de esas veces en las que de chorro, sin
motivo, y por simple ilusión, conexión o deseo, se quieren decir pero por
prudencia, respeto o miedo se callan. Que lo disfruten.
Me perdonan la métrica y la arritmia, pero
pocas veces me propongo a hacer versos que no son deplorablemente tristes.
Igualmente me perdonarán mis lectores si
al escrito le falta “madurez”, está muy recién nacido, pero quise publicarlo
para variar un poco los textos tristes que he sacado en los últimos días y por
si lo llegase a leer la eventual vecina.
Vecina
de Anoche.
En la noche concurrente
muy tarde vi yo tus ojos,
Tan dulces y deslumbrantes,
sin rencores, sin enojos.
Luceros que deambulantes,
deseosos de alguien más.
Y los propios anhelantes
de ser tuyos, de nadie más.
Antojo obvio y ajeno,
aumentó al sol del día
Dime sincera de lleno
¿Que te enamoraría?
Vecina de una noche
colega de aficiones,
cuéntame como hiciste
pa despertar mis pasiones.
Acompañante secular
ojos valientes y tiernos
me miras y yo me siento
dueño del mundo entero.
Vecina de esta noche
sonrisa cautivadora.
estarás en mi recuerdo
esta noche y muchas otras.
miércoles, 1 de mayo de 2019
Bosques de Besos
Me acordé de ti, o tal vez nunca te he
olvidao. De pronto, en los ratos grises, me he sentido cansao; hastiado de
tanto verte nacer, o morir de tanto en tanto, pues como dijo Manuel “nacemos y morimos a cada rato”. Me
acuerdo siempre de ti, con ese escote esperanza, del brillo de tus ojos, y de
un atardecer que, encaprichado contigo, de tu pelo nunca se fue.
Me acordé de ti, o tal vez nunca te he
olvidao, pues se me pierde el olvido, y vuelvo a recordarte, añejándome los
besos que están en ninguna parte, echando semillas nuevas, no paran de retoñar;
y me olvido de olvidarte cuando veo los nuevos brotes, hijuelos de besos formando
bosques que a lo peor nunca podré darte. Verdes como tu blusa, les limpio todo
el rastrojo, que no es más cosa que el enojo de no saber conservarte.
Me acordé de ti, o tal vez nunca te he olvidao. Madre del amor ido, de lo que pudo ser y no quiso ¿será que nació cansao? ¿O le dio miedo ser vivido? Y el olvido también se acuerda de aquella voz tan única, de tu sonrisa salvaje, tan brillante, y homicida, que al verla se espanta la muerte, huyendo despavorida.
Tal vez ya nunca te olvide, eres raíz
del recuerdo, lamento callado tu ausencia, odiándome por ser tan lerdo. De
pronto a última hora, el recuerdo se haga presencia, y de verde, como esa tarde,
vengas a cerrar tu ausencia, a vivir todos los días, cansada también de nacer, o
morirte a cada rato.
jueves, 25 de abril de 2019
Aunque no Quisiera Hacerlo
De
tan larga espera
solo
quedó el vacío,
llenando,
a su manera,
al
corazón con hastío
Se
aburrió, muy lentamente,
y
te relegó al olvido;
te
remplazó amargamente
pues
tu amor ha concluido.
Te
extrañó ¡tan fuertemente!
qué
perdonó tu afonía,
calló
también amargamente
de
tu marcha la agonía.
Se
secó el amor divino
astragado
por tu ausencia,
maldito
corazón mezquino
tan
carente de inocencia.
Por
lo mismo adiós te digo
aunque
no quisiera hacerlo;
si
tuve tu amor conmigo…
al
final me tocó perderlo.
miércoles, 17 de abril de 2019
ADIOS AMIGO AMADO
Un escrito hecho a un amigo cuya lealtad y afecto, por asuntos personales y ajenos a mi voluntad, nunca pude despedir de la forma en que hubiera querido. Adiós mi viejo del alma.
Tenía nombre de tango
tuvo carácter de fuego,
un pasado muy amargo,
y fue pobre de abolengo.
Fue mi amigo aguardientero,
caballo brioso y muy guache;
de parrandas compañero,
Que se llamó CAMBALACHE
Incomprendidos los dos,
apoyo y fuerza nos dimos;
hermanos en pasos malos,
siempre juntos aprendimos.
Pocas cosas lo asustaron,
nunca gustó de la fusta,
y bajo tierra quedaron
el brío y el alma adusta.
Ahora al cielo se ha ido
mi amado negro del alma;
mi amigo tan mal querido
descansa ya en plena calma.
Y se murió porque tuvo,
dejándome un gran vació.
Mejor que él nunca hubo,
mejor no pudo haber sido.
Y de su trocha y galope
restalla solo el recuerdo,
su corazón fiero y noble
dejaron al dueño en duelo.
Perdóname el abandono
¡yo nunca quise dejarte!
la tristeza ha hecho encono
¡ya jamás volveré a montarte!
Como te extraño mi negro,
te recuerdo con dulzura;
esperame pacientemente
donde el pasto verde perdura.
Espero que esté lejano
el día de verte otra vez,
se portará bien tu amo,
pa’a tu cielo llegar después.
miércoles, 10 de abril de 2019
Stella Polar, Stella de Belén
Apreciado lector, si después de haber leído los poemas de mi papá, los escritos míos se le antojan insípidos, arritmicos, o verdosos, no lo culpo, a mi me pasa lo mismo, pero ahora llegó el momento de rendirle homenaje a alguien tan importante en mi vida como él.
Desde el nacimiento de este espacio de
inspiración y desahogo, he realizado varios escritos dedicados a mi familia,
“Carta a Francisca” es tal vez el texto más leído de todos ellos y, aunque no
es el único, si he de reconocer que es una de mis mejores redacciones.
También hay otros en los que manifiesto
mi amor y admiración por mis padres, hermanos, cuñadas (a quienes amo y admiro
tanto como a sus esposos), hasta a primos y tíos les he manifestado mi afecto.
Sin embargo, siempre he pensado, pero nunca materializado (hasta hoy), el texto
que a continuación entrego; y es que lo he procrastinado para una “fecha
especial”, pero me di cuenta que la mejor posición en el calendario es el hoy.
No en vano se llama Luz, no en vano le
dicen Lucero, pues alumbra en los momentos más oscuros, es guía, siempre
visible, en las noches tormentosas, es sol de madrugada, es atardecer rojo, es
mi madre tan amada, es brillo amable en los ojos.
Autores, muchos, han hablado, con mayor
elocuencia y atino que los míos, sobre las virtudes de las madres y su amor
infinito, sin embargo ninguno de ellos tuvo mayor fortuna, pues madre solo hay
una, y como la mía ninguna, pero no aspiro a igualar a los grandes en su
capacidad de escritura.
Quiero resaltar la fuerza
de su carácter, por eso las nubes no la opacan, por eso siempre es guía cuando
las tormentas atacan, y es que hay que estar forjado del mejor acero para
manejar un hogar, con un esposo medio loco, tres hijos atravesados, y el menor
bastante altanero. Para conservar la compostura, la fe y la esperanza, al
lidiar conmigo, mis innombrables defectos, y falta de templanza. Pocas mujeres, de
todas las que en el mundo han sido, han tenido personalidad más laboriosa,
entregada, diligente, y preocupada, por su familia, por su entorno.
Es abuela, amorosa como ninguna, que
dicha hubiera sido, gozar de una como ella, expresiva, afectuosa, enérgica,
siempre noble y paciente, también un poco indiscreta.
Perdona madre que el texto no sea mejor,
y no es que la inspiración me falte, es que las palabras no alcanzan para
expresar el amor, gratitud y admiración que siento. Perdona también que no haya
sido más extenso, pero quiero que sepas que, cuando sea grande, quiero ser tan
fuerte y sabio como tú. No en vano te llamas Luz, no en vano te dicen Lucero.
jueves, 4 de abril de 2019
ROMANCE DEL CABALLO MALHERIDO - ANTONIO MEJÍA GUTIÉRREZ
Buenas noches mis lectores, finalizando el segmento de escritos de mi papá, les comparto aquel que me escribió a mi, muy diferente a los que le anteceden, pues este romance no fue escrito en tiempos cercanos a mi llegada, a decir verdad, fue escrito cuando yo ya había alcanzado la mayoría de edad, incluso recuerdo la tarde en que mi papá me lo dejó leer, recién salido de su maquina de escribir color verde pálido marca Remington; era el poema con que cerraba su último libro de poemas, aquel que nunca conoció la imprenta.
ROMANCE DEL
CABALLO MALHERIDO
A MI
HIJO SIMÓN
Toro de tigre y de
lanza,
lanza blanca y
homicida,
tejió con furia la
sangre
en la mitad de su
vida.
Caballo de
Picadores:
de carga mas que
de silla.
Como a los perros
en Misa,
lo llenan de
sinsabores.
Caballo de
Picadores
con una humilde
divisa
de cargador sin el
pasto
en una infancia
dolida.
Una montura de
muerte
cubrió su mirada
arisca.
Sus ojos, antes
tan mansos,
fueron luz
enceguecida.
Tapando el sol y
la arena,
ocultas
manoletinas.
Ataque de sombra y
luto:
la Muerte, que
largo estriba.
Caballo de pica y
pala,
caballo de pala y
pica.
Nunca acarició sus
lomos
el amor de una
mantilla.
De palo y rejo era
el alba,
de rejo la
anochecida.
De pena y palo era
el freno,
y cuernos por
banderillas.
Caballo de
picadores,
de llantos la sin
salida.
El toro de tigre y
de lanza
le dio una mala
embestida.
Caballo de
Picadores:
Vida Triste y
Malherida.
jueves, 28 de marzo de 2019
CONVERSACIÓN CON EL SEGUNDO HIJO - ANTONIO MEJÍA GUTIÉRREZ
Como lo anuncié en la publicación de la semana pasada, este es un breve segmento con tres poemas de mi papá para sus tres hijos, hoy les comparto el segundo, dedicado a mi hermano Felipe, también fue escrito cerca a los días de su nacimiento, al menos eso tengo entendido. Es una pieza literaria bastante hermosa.
CONVERSACIÓN CON EL SEGUNDO HIJO
CONVERSACIÓN CON EL SEGUNDO HIJO
En tiempos muy remotos, hijo mío,
los hombres fueron tristes, desiguales.
Los menos, por ser todopoderosos.
Los más, por ser esclavos y ser frágiles
.
También, en esos tiempos ya lejanos,
era el hijo mayor más importante.
Tenía derechos sobre los segundos,
a pesar del afecto y de la sangre.
Pero llegaron los libertadores,
Espartaco y Bolívar y sus ángeles.
Y poblaron el mundo de palomas
con las alas de todas las verdades.
Después de las espadas y las plumas,
hoy nacemos, por fin, todos iguales.
Lo importante es vivir, no de primeros,
sino con toda el alma. Nunca es tarde.
Para llegar al tiempo y a la vida,
al espacio, al amor, a las bondades.
Hay lugar para todos en el mundo:
Para los cabos y los generales.
Hay
lugar para el beso, para el surco.
Para
el nido y la cuna, no hay edades.
No
hay segundo en la paz, en la alegría.
Ni
existe, en el amor, segundas partes.
El
viento no conoce prelaciones,
ni
sabe el padre sol de prioridades.
A
todos nos alumbran y calientan
el
corazón y el sol: somos iguales.
Te
lo cuento, hijo mío, como hermano,
nací
el sexto entre diez, si no lo sabes.
Y
nunca me han faltado el sol ni el agua.
¡Y
fui igual ante el pecho de mi Madre!
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